jueves, 20 de marzo de 2014

Íbamos a ser dos. Un chiquito y yo. Al principio no, pero después sí, y yo lo esperaba porque eventualmente iba a llegar y lo iba a abrazar y ahí íbamos a ser los dos. Y yo estaba ansiosa porque iba a llegar e íbamos a ser dos. Y yo estaba ansiosa. E imaginé tardes de juegos y noches de cansancio, pero con cuentos. E imaginé ese cumpleaños en el que vos estabas abrojado a mi cintura y yo tenía unas medias rayadas de payasa y había chicos corriendo a nuestro alrededor, porque yo te sostenía en alto, porque vos ibas a reventar una piñata e iba a haber una lluvia de golosinas, juguetes y papelitos. Entonces los chicos se agolpaban debajo y nos miraban con la boca abierta y la mirada expectante, porque algo fabuloso y de una violencia hermosa estaba a punto de suceder, y vos sonreías y te faltaban dos dientitos, que dejaban dos ventanitas que exhibías orgulloso, por las que pasaba aire, y podías hacerlas silbar. Y nunca llegaba a suceder en verdad, porque me gustaba imaginarnos juntos en el momento anterior al suceso, que siempre es lo más emocionante. Y ahora, quizás, hubiera estado bien que haya imaginado el momento completo, porque ya no puedo imaginarlo más, porque ya no estoy más ansiosa. Porque ya no vas a llegar, ya no va a ver una eventualidad. Y entonces soy de nuevo sólo yo, y ese lugar al que iba para ponerme nerviosa y jugar con vos ya no está más, porque soy de nuevo sólo yo.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Tomando helado en la esquina

Cuando yo era chiquita, creía que tener veinte era ser re grande. ¿Cómo nos ven a los treinta? Creo que nunca voy a tener un auto. Pero si tuvieran uno, ¿cuál querrían? 
 
estoy por cumplir veintidós años
hago ñoquis
dejé de estudiar
ya casi no leo
estoy barrileteando
y estoy por cumplir veintidós años

viernes, 25 de octubre de 2013

la muerte es curiosa, porque no llega a tu conciencia hasta que llega.
te dicen que tal murió y vos, automáticamente, pensás que no puede ser, y de ahí devienen los "pero si yo recién...". y sí, vos recién. pero se murió igual.

es viernes, y yo planeaba ver pelis con amigos, pero amaranta se vino a dormir a mi pieza. lo cual es raro, porque ya casi nunca lo hace. pero los bichos son más sensitivos que uno, y saben que vos necesitás que estén ahí antes de que vos lo sepás. y ahí viene mamá y me dice. y yo lo primero que digo. es "no, es mentira". porque uno cree que si lo niega no va a ser verdad. pero sí, se murió. y voy y la miro y no me doy cuenta por un buen rato. hasta que sí, y cuando sí, lloro lloro lloro lloro y me tengo que sentar en el canasto de las verduras porque lloro lloro lloro lloro, y mamá me escucha y viene conmigo me abraza y lloramos. "lo odio". y realmente lo odio. lo odio mucho.

y pensar, que hace un rato, mientras la acariciaba porque se sentía mal, vi que le estaba empezando a salir la nueva capa de pelo, por la primavera. y pensé, hay que cepillarla, cuando se sienta mejor la voy a cepillar. y no, ya no voy a poder. y tinkar siempre olía bien, y le brillaba el pelo al sol, así, como collie. y yo iba a cepillarla e iba a poner los pelos que le saque en una bolsa y ella iba a poner cara de reina porque los collies están hechos para ser cepillados, y ella lo sabía, entonces ponía cara de reina, y se relajaba toda mientras yo la cepillaba.

sábado, 4 de mayo de 2013

cuatro - cinco - dos mil trece

esta noche le pregunté,
 le pregunté al mar,
 por qué me tengo yo que enamorar,
uuh, uuh, uhh
a veces hay que dejar pasar un rato, uno muy largo
y después 
¿y después?

a veces hay que dejar pasar un rato...

viernes, 26 de octubre de 2012

la noticia me retumbó, y tardó mucho en caer
"voy a ser papá" me dijiste,
esperé,
y mi felicitación sonó a pregunta.
¿realmente te felicíto?

(¿de quién? no voy a preguntar, ya se de quién)
¿de cuánto está?
"de cinco meses, tiene una panzota así"
e hiciste un gesto con la mano, indicándome el lugar donde ella tiene una gran panza, una panza redonda, una panza llena de bebé (llena de bebé)
y ahora miro todas las panzas
a todos los bebés
a todos los bebés en las panzas 

y yo no quiero un bebé en mi panza
pero ella tiene uno, 
y yo no

yo tengo una panza vacía de bebé
llena de no bebé
(llena de no bebé)

y vos vas a ser papá, "te felicito", dije




miércoles, 10 de octubre de 2012

nunca logré, siquiera, pensar en imaginar
una vida en la que no estuvieras
soy con vos, o no soy.
en eso pienso, sin parar
¿cómo volver después de ya no ser?
no quiero, pero los
mirá si...
me persiguen.
en la calle
en el baño
en el sueño
pero, sobre todo, en mi pie (él no te olvida un segundo. a veces me pasa que yo, quizás en un descuido, quizás en un pensar en algo más, te olvido. pero ahí lo noto, veo mi pie, que se agita y me avisa, me cuenta que estoy nerviosa. que olvidarme no es relajarme. que relajarme es que él, por fin, pueda quedarse quieto).

viernes, 5 de octubre de 2012

TRES CARTAS EN DOS AÑOS

Yo tenía un papá,
tenía dos, tres.
Tenía dos, ahora tengo tres.
El primero es ése, el que no quiero,
el que mandó tres cartas en dos años.
Uno que era capaz de hacerme un cuento con dibujos, con pajaritos y mundos con dos lunas, con faltas de ortografía y colores. Pero que, aún así, mandó tres cartas en dos años. ¿Quién diría que con esa capacidad y esas ganas de escribir tan mal no me podías mandar más, no?
El segundo, es el que tenía hasta hace un rato y que era papá.
Uno que con el correr de los años se había ido ganando la nomenclatura de "buen papá". Me lo inventé, me lo creí. Uno quiere tener un buen papá, siempre. Pero yo estaba (¿estaba?) convencida de que el mío era, realmente, un buen papá. Te digo, papá, que me costaba pensar que esos dos papás eran papá. Me cuesta. ¿Cómo va a ser el mismo, si uno manda tres cartas en dos años y el otro es un buen papá? Te cuento, la diferencia, papá, es que al segundo lo perdoné y al primero no voy a perdonarlo nunca. Por eso, cuando lo pienso, me da un poco de miedo. Mirá si por leer las cartas, si por pensar en el primero, dejo de perdonar al segundo? No, no quiero. Yo tengo un buen papá.
El tercero, este apareció hace un rato.
Uno desbaratador, uno que, aún siendo un tercer papá, viene a unirlos a todos en uno solo. Uno que me dice que no existen tales papás, que papá hay uno, y sos vos. Pero, yo tengo muchos papás... El segundo papá soy yo, me dice este papá. 

Yo no tenía un papá, después tuve uno, después tuve dos, después tuve tres, creo que ahora tengo que volver a contar.